domingo, 8 de febrero de 2009

Sobre danza aérea

Me complace aceptar la renuncia del ser humano a la tierra bajo sus pies. Que el sustento sea otro, quizás aire y tela, para hacernos la ilusión de que hoy por hoy tenemos menos ataduras y poseemos lo liviano del viento para nuestro regocijo. Y pienso esto sin lugar a dudas porque me resulta agradable contemplar la similitud entre las personas que han decidido asirse de nuevas herramientas, que amplíen sus posibilidades motrices, y las aves en cautiverio. Si algo hay de anhelo y esperanza en ello, imagino, son los mismos que rondan el ambiente de cualquier aviario: los de suspender con plena libertad la relación que mantenemos con el suelo.
Y conseguirlo no es precisamente difícil, ni promete ser exactamente duradero. Hay una inherencia del hombre a su medio que lo mantiene unido a pesar de su renuencia, sin arrebatarle por completo la independencia que busca, e incapaz de darle más que atisbos de ella, justo de la misma manera en que el pelicano está condenado al aire, pero tienta el mar en sus constantes arremetidas o camina por la costa. En cualquiera de estos casos, si es aire, tierra o agua no importa. Son los lapsos breves de sustitución de medios y reconocimiento del nuevo entorno el motivo de un placer que satisface la ansiedad de conocer lo otro. Sólo eso. No se trata de un intercambio irrevocable, sino de una exploración de lo que nos es completamente ajeno. ¿Será el espíritu, una vez satisfecho el cuerpo, insaciablemente curioso? Quizás el cuerpo anda por el mundo siendo alma que también busca alimento y por ello el viaje se torna necesario, aun cuando se dé sólo a unos pocos metros de altura.
Si veo en las personas que se contorsionan en el aire tomadas de una tela gente con la ambición natural de aspirar a lo distinto, con la finalidad de poseerlo, no puedo actuar de otro modo: me llevo la euforia mitigada de un sueño inasible transformada en la sonrisa que persiste durante el viaje.

1 comentario:

Yareli dijo...

Sólo nos falta el fuego.

Quizá por eso muchas personas lo sumplen por el peligro constante que ronda sus vidas, hace arder la sangre.