sábado, 7 de marzo de 2009

¿Arte para todos?


[...] porque también la caricatura monumental es un arte.
Benito Pérez Galdós.


Sí, mirar arte en museos le da un aire solemne a la actividad, pero a la vez pareciera resguardar a las obras del paso del tiempo. Pensar que bajo un techo que ilumina con luz tenue, sobre paredes firmes, decorando pasillos de acceso restringido, las obras de arte no sufrirán el desdén de la memoria colectiva, es un poco quisquilloso y optimista. Por otra parte, sacarlo a la vista de todos tampoco incrementa las posibilidades de que permanezca en ella.
Sin embargo, al ver una escultura sobre una banqueta cualquiera o una exposición al aire libre, tal como las bancas o las vacas en Paseos de la Reforma, uno quisiera que el aire no maltratara su pintura, ni la indiferencia de la gente sus acabados. Tal vez estoy exhibiendo sólo mi forma de sentir frente a este suceso, pero qué importa si es así, ahí estuvieron las vacas sobre una de las avenidas más transitadas del Distrito Federal para beneplácito de quien quisiera admirarlas. Y si no fueron las vacas, pudieron haber sido bancas estilizadas, si no, esculturas de Dalí en una plaza comercial. En estos lugares la gente puede hacer lo que quiera de ellas: señalarlas, criticarlas, contemplarlas, comentar sobre la técnica usada, hacer chistes, hasta ignorar cada una de las letras dispuestas en las placas de información que (no) adornan las bases sobre las que reposan las esculturas.
¿Arte para todos? Para algunos en el mejor de los casos, por no decir para los menos. Arte frente a la academia que le ha dado su lugar. Arte frente a los ojos de los versados en los temas. Arte para los artistas y sus egos ¿Arte para todos? Poner la obra al alcance no parece ser suficiente para llenar de significado esas pocas palabras, parece quedarle chico el traje a la realidad.
Me viene a la mente una caricatura política en la que el expresidente Vicente Fox, caminando por un pasillo, escucha salir de un altavoz <<2+2=5>>, entonces, indignado ante tal falacia, manda que se sustituya ese altavoz en el acto.
Quizás la costumbre y la repetición se encarguen de convencernos de que, en efecto, 2+2=5, de que el arte nos hace mejores personas, de que la contemplación de la obra nos enriquece culturalmente y de que el asombro es natural y es el único detonante de la curiosidad, de que todos somos iguales y tenemos las mismas oportunidades, de que al menos tenemos arte y artistas dispuestos a salirse de la competencia implícita en el mercado para mostrar su trabajo a quien decida verlo. Entonces, bien adecuados, podemos aceptar que 2+2=5.
Dudo si la educación ofrecida y predicada a los cuatro vientos pueda generar interés por la obra en la media de la población. Imaginemos a miles de familias preocupadas por “salir adelante” y “prepararse para el futuro” -que ya se no ha anunciado de muchas maneras: es paupérrimo, difícil y sin seguridad laboral ni prestaciones- caminando por Reforma:

-¿Ya viste hijo? Estas vacas que decoran la avenida son el resultado de muchos artistas plásticos de todo el mundo - diría el bien informado padre.
- Sí papá, es menester que nosotros, los jóvenes, promesas de un México por construir, estemos enterados de todo lo que acontece en nuestro país, desde la política hasta la economía, procesos electorales y ¿por qué no? incluso del arte nacional e internacional. De algo tenemos que hablar ¿no crees?
- Claro que sí hijo -respondería sacudiéndole el cabello, como diciéndole “campeón”-. Ahora vamos a Plaza Loreto, que nos esperan algunas esculturas de Dalí y una réplica en acero de “El pensador” de Rodin.
- ¡Yupi! ¿Podemos ir con mamá? Ella sabe mucho del arte europeo del siglo XX. Qué bueno que se titulo de técnica en refrigeración desde joven, sino no hubiera podido tener tiempo para estudiar en la Academia San Carlos
- Claro que sí, hijo, claro que sí. Dios bendiga al Conalep.

No se trata de agredir flagrantemente al mundo por ofrecer la posibilidad de realizar estudios técnicos o por no ofrecer posibilidades distintas. Se trata de no querer cambiar el altavoz y hacer que el arte llegue a todos porque lo entienden como arte.

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