viernes, 30 de octubre de 2009

Sus versos valen (que le cuesten a otro)

¿Qué palabras tiene para espacir hoy, poeta?
Úselas, son suyas, mías, de cualquiera:
todos somos el lenguaje y el lenguaje nos hace todos.

Ande usted con sus alegatos estéticos
de más forma que la vida,
de más ritmo que la muerte,
de más luz que sus ojos,
a predicar la salvación mediante la Palabra,
colóquelos en la bolsa que lleva sobre su corazón,
pero por lo que más quiera, no los confunda con él.

¿Le viene en gana ser realista
-con lo devaluada que se encuentra la realidad hoy día,
tan incapaz de ser cualquier cosa-?
Digamos mejor que no tiene de otra,
que nuestras palabras son un retrato hablado
de su sensibilidad coronada de espinas,
del universo que nos atraviesa y se nos escurre entre las letras,
de su voz que no es más mía si la leo,
ni más suya por su firma,
ni se salva del silencio.
porque la realidad se fuga
y nos amanece algo distinto.

Construya sus versos, poeta,
edifique sus museos, sin compromisos,
si se le derrumban no será culpa del terreno,
pero olvídese de la Historia,
usted no construye para la Historia.
Estas paredes que levanta y son prisión de su persona
y son pan fresco recién horneado,
que nutren al ego más al alma,
son, también, el alimento de su panza.

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