jueves, 4 de febrero de 2010
Sueño
martes, 2 de febrero de 2010
Propósitos para este año al que ya le di un mes de ventaja
2.-Leer al menos a dos autores de los denominados "uy, manito, de lo que te has perdido", como Rabelais o Pasternak.
3.- Aprender a andar en bicicleta.
4.- Aferrarme a lo que me queda de cabellera.
5.-Conseguir empleo.
6.-Mantener el empleo por unos meses al menos.
7.-Escribir un cortometraje.
8.- Trabajar de Santa Claus.
domingo, 24 de enero de 2010
Inesperadamente
.
Mi padre nunca pudo entrar
lunes, 19 de octubre de 2009
Hemos visto
tanta hojarasca endeble
sobre ríos desharrapados
que no me apetece el arte
Hemos visto tanto arte de imperios juntos
tantos desharrapados
sobre hojarasca endeble
que no me apetece caer
Hemos visto tantos ríos juntos
tanto caer endeble
sobre el arte
que no me apetece la hojarasca
Hemos visto tanta hojarasca juntos
tanto arte desharrapado
sobre caer endeble
que no me apetece el imperio
jueves, 15 de octubre de 2009
Poema I
El universo entero de la distancia
Si apenas conozco los kilómetros de nombre
y los pasos acostumbrados?
Si me son ajenos los Caminos,
Porque yo mismo le soy ajeno
A la erosión del viaje,
¿Qué distancia puedo recorrer,
Salvo la que mis ojos de prisionero dictan?
¿Con qué palabrería te dejo la impresión
Del tren interminable que decora el horizonte
Y de su ruido incontable,
Del muro blanco que rodea y forma mi hogar?
Me pregunto si en realidad quieres palabras
Que disfracen al mundo para entretenerte
O si prefieres un boleto a ningún lado
Y unos ojos desprejuiciados,
Llenos de asombro.
jueves, 2 de abril de 2009
Deslinde
Con las palabras a nuestro servicio
subordinadas a la idea
subyugadas por la realidad
es fácil mandar soldados o treguas
mentiras (que no son estrictamente ni treguas ni soldados)
ponernos detrás de cualquiera
y darles brillo con todo el estilo posible
para que cuelguen al sol
marcha invasión hambre autonomía diplomacia
o poner una en vez de otra
escogerlas adecuadamente
para que se entienda
irreverencia apoyo déficit chauvinismo conveniencia
más adelante ya podremos firmarlas
poseerlas con todas las de la ley
y defenderlas a ellas
para no defender
al inconforme al invadido
al hambriento al ciudadano
sino a la palabra
que está para no llevar el mundo a cuestas
domingo, 8 de marzo de 2009
Si hace lo que le digo
- Pero, doctor, ¿usted cree que...
-Mire señora, si no va a hacer lo que le digo, no tiene caso que sigan viniendo. Esto es un tratamiento que funciona a la perfección según quince años de experiencia y todos esos títulos que ve en la pared ¿Ya los vio? Especialidad en pediatría, maestría en pedagogía. Por todo eso nunca se había presentado queja alguna. La verdad me sorprende que a su edad usted todavía lo consienta así.
-Si no dudo de usted, es sólo que, bueno, mírelo. ¿No es una ternurita?
- No, no es una ternurita, señora, es un codependiente con babero. Si por usted fuera, todavía ...
- Dabrrr
- ¿No le va a decir nada?
- Manolín, el doctor quiere que dejes de balbucear.
- ¡Manolín no, Manuel!
- Manuel, el doctor...
- No soy yo, señora, todos los pedagogos y pediatras saben que a su edad ya podría estar caminando solo y construyendo castillos de madera, o hablando, ¡fíjese bien! hablando con sus amigos imaginarios, pero usted seguramente lo tiene frente a la televisión doce horas al día, y en cuanto llegue a la primaria ya se sabrá el catálogo de videojuegos del palacio y se creerá no sé qué súper héroe, ¿verdad? y, entonces, ¡cuáles amigos imaginarios!
- Es que, usted sabe...
- ¿Cómo es su vida sexual, señora?
- ¿Mi... mi vida sexual? Pues... no me quejo, doctor.
- Si no se queja es porque no sabe cómo, mire nada más cómo este hombre envejece en detrimento de su futuro, ¡ja! Satisfactoria, mangas. A mi no me engaña, usted anda por ahí muy cómoda desquitando su frustración sexual con Manuel. Ya me lo imagino a sus doce años: bien peinadito, sus libros acomodados alfabéticamente en su mochila y usted revisándolo todas las noches antes de dormir porque no tolera su propia situación, olvídese de la emocional, la sexual. Yo sé, señora Alcántar...
-Jiménez, doctor.
-Señora Jiménez, todos sabemos lo difícil que puede ser estar solo por algún tiempo, ya usted sabrá si estar de acuerdo conmigo o no.
-Bueno, pues no es fácil, doctor.
-Dígame Miguel que ya no estamos para esos tratos, Lucía.
-Flor.
-Ajá... la cosa es que no nos olvidemos de tu hijo, porque mira nada más qué ternurita. ¡Todo lo que hay que hacer por el beneficio de sus hijos! Manuel, voltea, Manuel, agú agú ñaca ñáca.
-¡Miguel!
- ¡Doctor Miguel! Mande.
-No que no hiciera eso, que codependiente con babero y blablá
-Es diferente. Tú eres su madre y yo soy como su amigo que lo cura; conmigo lo ve como un juego; seguro en tu casa cree que se llama Gúgu o algo así. La verdad sea dicha, requiere una dosificación del dialecto ese más regulada y repartida entre varias figuras adultas, sino ya lo puedo ver gateando hasta los seis años de menos. ¿Todavía le das mamila?
-N... no siempre.
-No siempre, no siempre. Mira nada más, Flor, qué fácil te escapas. No siempre. ¿A veces todavía le das teta?
-Aaaa mgm mgm mgm
-Ándale, pregúntale que qué tiene, ruégale para que se calme y que no se te olviden las caras chistosas y las cosquillas. A ver si cuando trabaje su jefe le da de comer en la boca y le calienta sus camisitas para que no se enferme.
-Ash. Se espanta cuando la gente alza la voz, Doctor Miguel.
-Ah, conque se espanta con los ruidos.
-No, digo que...
- ¡AAAAAAH, MIRA, MANUEL, AAAAAAH, SOY UN CHANGO, AAAAHHH!
- ¡Uaaaa!
-¡Ave María purísima, Doctor Miguel! Deja de jarate los pelos.
-SOY UN CHANGO, FLOR, ESO HACEN LOS CHANGOS Y CHILLAN ¡UH, UH, UH! Y SE RASCAN LAS NALGAS Y SE HUELEN. ASÍ, MIRA, ¡UH, UH!
-¡Uaaa, uaaa!
-bájate del escritorio, por lo que más quieras.
-HASTA QUE DEJE DE LLORAR ¡UH, UH!
-¡Uaaa!
-Doctor ¿está bien?
-Sí, ¡UH, UH!, Carlos, pero dígale a todos mis pacientes que hoy ya no podré atenderlos, ¡UH! este caso requiere de mi total atención.
-Si usted lo dice.
-Y traiga un six de coronas por favor y un café para mí. ¿Tú no quieres nada, Flor?
-No, muchas gracias.
-Sería todo, Carlos, por favor cierra la puerta al salir.
-Cómo usted diga.
-Mira, ya dejó de llorar. Ahora sí, todo a su lugar. ¿Quieres una paletita, Manu?
-¡Manuel!
-¡Babué, Babué!
-¿Ya viste cómo es molesto?
-Porque tú no escogiste el nombre.
-Pero me importa su futuro, y su presente no puede quedarse así.
-Aquí tiene el six y el café, Doctor.
-A la otra toque la puerta si no es mucha molestia, Carlos, pudimos estar en medio de una cirugía mayor aquí, y esas no son maneras.
-Usted dispense.
-No se preocupe, ahora salga y cierre de nuevo. Ya se puede ir si quiere.
-Hasta mañana, Doctor, que descanse. Hasta luego, señora, compermiso.
-Hasta luego.
-¿En qué estábamos? Ah sí, las cervezas de Manuel.
-¿De Manuel? ¡Eso sí que no, cerveza ya es demasiado!
-Ba, be, bu.
-Flor, te voy a tener que pedir, no quería hacerlo, la verdad, pero te voy a tener que pedir que dejes de ser tan mojigata. Mira a Manuel, ¿crees que se lo merece? Hoy le prohíbes la cerveza y mañana ¿qué? Si sigues tratándolo así vas a tener que corretearlo para que no se caiga o, mejor aún, cargarlo, y ya más grandecito vas a tener que prohibirle que tenga novios.
-¡Dios no lo quiera, Doctor Manuel!
-¡Ya ves! Proyectas ese deseo enfermizo por tu hijo en mí. ¡Dios me libre de tu yugo, Flor! Debería darte mucho miedo.
-¿Qué puedo hacer, Doctor Miguel? No quiero que mi hijo se...
-¿Se haga homosexual, Flor? ¡Dilo, dilo, homosexual!
-¡No, eso jamás! ¿Qué puedo hacer?
-Aá
-Puedes darme el beso más pedagógicamente correcto que jamás has dado, pero apúrate si que aún tiene sentido. Por tu hijo. Y tú, Manuel, míranos de cerca, hazlo por tu propio bien.
-Ca, bobó
-Pero nada más un besito, porque así como lo ves tiene papá.
-Y yo señora, pero esto es por tu hijo y su educación moral. Mira a tu hijo mmm crecer mmmás sano que todos los otros mmmniños.
-¡Todo lo que una tiene que hacer por su hijo!