viernes, 30 de octubre de 2009

Sus versos valen (que le cuesten a otro)

¿Qué palabras tiene para espacir hoy, poeta?
Úselas, son suyas, mías, de cualquiera:
todos somos el lenguaje y el lenguaje nos hace todos.

Ande usted con sus alegatos estéticos
de más forma que la vida,
de más ritmo que la muerte,
de más luz que sus ojos,
a predicar la salvación mediante la Palabra,
colóquelos en la bolsa que lleva sobre su corazón,
pero por lo que más quiera, no los confunda con él.

¿Le viene en gana ser realista
-con lo devaluada que se encuentra la realidad hoy día,
tan incapaz de ser cualquier cosa-?
Digamos mejor que no tiene de otra,
que nuestras palabras son un retrato hablado
de su sensibilidad coronada de espinas,
del universo que nos atraviesa y se nos escurre entre las letras,
de su voz que no es más mía si la leo,
ni más suya por su firma,
ni se salva del silencio.
porque la realidad se fuga
y nos amanece algo distinto.

Construya sus versos, poeta,
edifique sus museos, sin compromisos,
si se le derrumban no será culpa del terreno,
pero olvídese de la Historia,
usted no construye para la Historia.
Estas paredes que levanta y son prisión de su persona
y son pan fresco recién horneado,
que nutren al ego más al alma,
son, también, el alimento de su panza.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Vino un hombre

Éstas últimas décadas, La Muerte había estado había estado tan desocupada y le pesaba tanto la soledad a causa de la inminente extinción del hombre, que le dio por resucitar a unos cuantos miles de entre todos los disconformes que esperaban en la entrada del purgatorio, claro, entre otras barbaridades, como aquella ocasión en que resucitó a Cristo. Pero esos tiempos habían quedado atrás. Ciertamente, ya no era lo mismo que el siglo pasado, en el que había hombres, mujeres y niños a granel. En ese entonces no se daba abasto; ahora estaba envuelta en otra partida más de ajedrez con el último hombre vivo, propuesto ella misma, y jugaban con las mismas reglas de siempre. En cuanto el hombre fue derrotado, permaneció callado por un momento, evidentemente nervioso.
-¿Desea jugar otra partida?-preguntó la muerte esperanzada.

jueves, 22 de octubre de 2009

Apuntes II

El instante moribundo de la ola coronada de tul
y la curvatura implacable de su lomo
como la tarde que ameriza
apenas permanecen

El tiempo es un océano desperdigado
que entre danzas extingue el día

lunes, 19 de octubre de 2009

Hemos visto

Hemos visto caer tantos imperios juntos
tanta hojarasca endeble
sobre ríos desharrapados
que no me apetece el arte

Hemos visto tanto arte de imperios juntos
tantos desharrapados
sobre hojarasca endeble
que no me apetece caer

Hemos visto tantos ríos juntos
tanto caer endeble
sobre el arte
que no me apetece la hojarasca

Hemos visto tanta hojarasca juntos
tanto arte desharrapado
sobre caer endeble
que no me apetece el imperio

jueves, 15 de octubre de 2009

Poema I

¿Con qué palabras te descubro
El universo entero de la distancia
Si apenas conozco los kilómetros de nombre
y los pasos acostumbrados?
Si me son ajenos los Caminos,
Porque yo mismo le soy ajeno
A la erosión del viaje,
¿Qué distancia puedo recorrer,
Salvo la que mis ojos de prisionero dictan?

¿Con qué palabrería te dejo la impresión
Del tren interminable que decora el horizonte
Y de su ruido incontable,
Del muro blanco que rodea y forma mi hogar?
Me pregunto si en realidad quieres palabras
Que disfracen al mundo para entretenerte
O si prefieres un boleto a ningún lado
Y unos ojos desprejuiciados,
Llenos de asombro.

jueves, 8 de octubre de 2009

Sin título

I
Temo que un día escriba el silencio de mis actos
Y que entonces el quehacer poético
Reemplace al político
Que mis amigos y mi familia esquiven ambos
Por lo económica subyugadamente correcto
II
Hemos aprendido a agachar la cabeza
Naturalmente
Para no distinguir el yugo
A decir Buenas tardes
Sonrisa pagada
Para soportarlo
Para sobrevivirlo
III
Que el Hombre sufra al Hombre que es
Al Hombre Capital humano
Fuerza de trabajo Mano de obra
Al Hombre producto/productor
Que el Hombre sufra al Hombre que produce
IV
Temo la vida muerta de un autómata
Nada tiene de justo llamar patria al cementerio

Ulises Granados

lunes, 5 de octubre de 2009

Apunte

He amado como todo hombre: por impulso y por costumbre.

*

Fritez aplicada

Lunes 4:36 pm

El día me ha pasado por encima y no creo poder reponerme. La fritez* me ha devastado desde la semana pasada.

Lunes 4:37 pm

Me ha parecido importante resaltar el hecho de que la fritez ocasiona estragos indistintamente.

Lunes 4:38 pm

El reloj es un sujeto muy rápido.

Lunes 4:38 pm

Bueno... quizás no tanto.

kjfhbjeropiotrrrrrgggggggggggggggggggggggggggggggggggggggggggggggggggggggggewhxjcdsc xxxxxxxxdeiruuuuuuuuuuuoiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

Lunes 4:40 pm

Despierto sobre el teclado sin gota alguna de saliva derramada. Es un milagro.

*Véase la definición del término frito acuñada por el antropologófago Kin N. Reza en http://www.primaveraplumper.blogspot.com/ . Para esclarecer un poco la imagen del frito dejo un video, posible génesis de la actitud frita.


sábado, 26 de septiembre de 2009

Placer culposo 1

No sé por qué motivo, pero la mayoría de las veces que veo una película de esas low budget, serie-b, blacksploitation, mockumentary, Chatanuga style o Rafael Inclán conoce a Luis de Alba, las enseñanzas de Zayas, termino muy satisfecho. Pareciera que lo mas importante de todo el film fuera no sostener jamás la trama con argumentos coherentes o, al menos, con una edición supervisada por alguien (quien sea, en verdad), pero, a los pocos minutos de comenzado, el hecho de ridiculizar la imagen de uno o varios objetos o figuras que abundan en el subconciente colectivo sale a flote y -ya me imaginé- Drácula podría bailar del brazo de la mismísima Cleopatra (interpretada por Sasha Montenegro o Maribel Guardia), en el cumpleaños de Lady Di (Lorena Herrera), porque la máquina del tiempo que hizo el Dr Frankenstein para revivir al montruo del Lago Ness en tiempos de Díaz Ordaz, los llevó a Egipto, Rumania, Escocia y México (en ese orden), por un accidente que involucra a Capulina y su helado de chocolate jugando con Alushe encima de la máquina.
Y uno puede percatarse que en verdad no hay nada "importante" en la película.
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Nota: La trama propuesta se encuentra en trámites de registro.
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Por supuesto, las ideas que se le ocurren al hijo del primo de la vecina de entrenador del perro de la esposa del que vende el gas en la calle donde vive la prima del nieto de Juan Rulfo, pueden llegar a la pantalla. Creo que este es el caso de películas como "Dos nacos al rescate", Mecánica mexicana", "Huele a gas", "Viva la risa 1, 2, 3 [...], 678,902" y sus facsímiles "La risa en vacaciones 1, 2 (ésta me gustaba), 3, [...], 973'845,064", y, claro, "El vampiro teporocho", "El karateca azteca" y "La pulquería 1 y 2", al menos. Si he pecado de dejar fuera de la lista a alguna película digna de nombrarse, más adelante (puede ser que nunca) procuraré hacer una lista de las ideas que se le ocurrieron al primo tercero del amigo de la infancia del guey que ya mencionamos.
La cosa es que muchas veces he querido que alguien realicen estudios serios sobre este cine que alegra tanto si se ve una vez al año porque en verdad he llegado a disfrutar muchas horas de risa cpn películas de este talante y quisiera aproximar a la gente a su pasado inmediato, a ese cine que construyó y exportó una idea indeleble del mexicano. Algunos lo encontrarán grotesco, tonto, de mal gusto, quizás, pero no importa, ya está hecho y lo pasan en Galavisión -ahí si quieren ver Galavisión, se la pasan chido-.
Quiero pensar que la sola mención de los títulos de antes puede incitar a algún curioso/ocioso/talachero/resignado investigador, historiador o teórico del cine mexicano a realizar la titánica empresa. Ya imaginé el día en que pueda comprar "Cine mexicano al chile: del Pirrurris a los Bichir y de Carmen Salinas a Ximena Sariñana" o "Cinescrúpulos. El cine nacional de los 70s, 80s y 90s".
Sé de sobra lo inmenso del trabajo que propongo. En esta obra crpitica no podrían faltar ni Lucerito, ni Daniela Romo, mucho menos Alejandra Guzmán, ni qué decir de Eduardo Capetillo, Mijares, Héctor Lechuga, Valentín Trujillo, Alejandro y Fernando Ciangherotti, Hugo Stiglitz, Gloria Trevi, Rosa Gloria Chagoyán, Eric y Kate del Castillo, Thalia, y un jugosísimo etcétera. Caray...
Me despido, pero por ahora recomiendo ampliamente:
*El día del albañil.
*4 nacos invaden las Vegas.
*Las calenturas de Juan Camaney I y II.
*Tacos, tortas y enchiladas.
*Emanuelo.
*México 2000.
Que quede claro: recomiendo que se vea sólo una de ellas. Si usted insiste en verlas todas, de preferencia deje un espacio de 6 meses entre cada una de ellas, piense que son, cada una, la peor peda de su vida y que cuando termine se va a sentir muy mal por divertirse tanto.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Manual para la vida sedentaria o sea huevon y no se deje de las burlas.

Después de meses de inactividad y de tener olvidado el blog he regresado. no digo que eso sea una buena noticia, sólo confirmo que he estado en un periodo de inactividad intelectual que, por supuesto, no le ha hecho ningún bien a nadie y, sin embargo, lo he disfrutado como pocas cosas. ¿Que qué cosas son esas que puedo disfrutar casi al mismo nivel que no hacer nada? ¡Caray! qué pregunta tan difícil. Procuraré no exagerar y responder de una manera sincera. Les presento una lista de cosas casi tan disfrutables como la pereza inherente cuyos constituyentes pueden confundirse con la misma pereza, por lo que pretendo aclarar la diferencia entre estas actividades y la pereza con el súper poder de la retórica (Aristóteles, yo te elijo):

1.-Ver capítulos viejos de los simpson en orden cronológico o aleatoriamente (usted, allegado lector, puede disfrutar como yo de sus ayeres o de los capítulos más nuevos en www.simpsonizados.com).

"¿Por qué chingáos esto no debe ser confundido con pereza inherente?"

Grandes sabios del pensamiento occidental afirman que la vida esta hecha de memorias (sí, ya sé que otros dicen que la memoria es en verdad olvido) y también que la construcción de un futuro está determinada por el pasado y las condiciones de clase. Así que en realidad esto que puede malmirarse como una actividad ociosa no es sino la resignación ante mi futuro, el cuál curiosamente puede serme revelado por una caricatura en la que a veces creo que salgo. En otras plabras: investigo mi futuro y mis posibilidades de éxito.

2.- Crezco mi barba.

"¡Ah, cabrón! Si eso no es la pura pereza perezosa, yo no sé qué es. "

Pues mire mi esceptico amigo, hombre de poca fe, singular espécimen, I sense the force is weak within you. Pero no se me espante, Han Solo tampoco tenía esos dotes ni Lando, ni los ewoks, ni Chewie, pero todos creían y casi todos sobrevivieron. Digamos que sólo hace falta que crea y verá, si sobrevive o no será cosas suya. Le explico mi actividad: la relajación lleva a la contemplación y esta a su vez lleva a la reflexión y, por último, viene la acción. O sease que si un día me ven relajándome, quierrá decir que en breve contemplaré , acto seguido relfexionaré y al final actuaré con coherencia a lo que haya pensado. Todo esto con un milímetro más de barba. De este modo habré ganado sabiduría y habré adquirido una pose en pocos días.

3.- Leer reportajes viejos de sociales y espectáculos o recetas de cocina en el baño.

"No, ya, párale, eso si es hueva de a deveras"

Pues no. Fíjese que detrás de este tipo de conductas tenemos a un hombre interesado en su mundo, en las grandes luminarias que se encargan de mantenerlo alegre (al mundo, a mí me caga la gran mayoría de las luminarias) y por supuesto en eso que alegra a la panza. Esta actividad es la pura expresión del homo projectus u hombre que planea. Todo esto guarda relación directa con lo que se pueda decir en conversaciones de café y con todo lo que pueda comer en un futuro cercano: hago de mi un hombre interesante y nutrido.

4.- Leer.

"Uy, uy, uy, pinche cultito"

Esto sí se aproxima mucho más a la pereza inherente, a hacer nada pues, sin embargo, he aprendido a apoyarme en esta actividad para reforzar la pose adquiridad con el punto número dos.

Por ahora he decidido dejar esta lista incompleta, quizás así pueda descansar de un duro día de resignación, investigación, relajación, contemplación, documentación, nutrición y adecuación. Amigo que lees esto por no leer otra cosa, si tú tienes propuestas o dudas sobre actividades malamente confundidas con esta despreciable y repugnante conducta del perezoso ímproductivo, comunícate, deja un comentario. Hagamos un manual para enfrentar a este mundo de masas.

Atentamente

Ulises Granados

jueves, 2 de abril de 2009

Deslinde

Con las palabras a nuestro servicio

subordinadas a la idea

subyugadas por la realidad

es fácil mandar soldados o treguas

mentiras (que no son estrictamente ni treguas ni soldados)

ponernos detrás de cualquiera

y darles brillo con todo el estilo posible

para que cuelguen al sol

marcha invasión hambre autonomía diplomacia

o poner una en vez de otra

escogerlas adecuadamente

para que se entienda

irreverencia apoyo déficit chauvinismo conveniencia

más adelante ya podremos firmarlas

poseerlas con todas las de la ley

y defenderlas a ellas

para no defender

al inconforme al invadido

al hambriento al ciudadano

sino a la palabra

que está para no llevar el mundo a cuestas

domingo, 8 de marzo de 2009

Si hace lo que le digo

-Una caminata por la ciudad no es recomendable a su edad. Mejor camine un poquito en su cuarto, dele vueltas a la cama. Y le vuelvo a decir, a su edad subir y bajar escaleras sin ayuda es muy complicado. Es en serio, camine sólo lo que le dije y poco a poco olvídese de los demás, por ningún motivo se apoye en los muebles a menos de que sea muy necesario. Si hace lo que le digo, en unos meses ya no necesita su andadera, señor.
- Pero, doctor, ¿usted cree que...
-Mire señora, si no va a hacer lo que le digo, no tiene caso que sigan viniendo. Esto es un tratamiento que funciona a la perfección según quince años de experiencia y todos esos títulos que ve en la pared ¿Ya los vio? Especialidad en pediatría, maestría en pedagogía. Por todo eso nunca se había presentado queja alguna. La verdad me sorprende que a su edad usted todavía lo consienta así.
-Si no dudo de usted, es sólo que, bueno, mírelo. ¿No es una ternurita?
- No, no es una ternurita, señora, es un codependiente con babero. Si por usted fuera, todavía ...
- Dabrrr
- ¿No le va a decir nada?
- Manolín, el doctor quiere que dejes de balbucear.
- ¡Manolín no, Manuel!
- Manuel, el doctor...
- No soy yo, señora, todos los pedagogos y pediatras saben que a su edad ya podría estar caminando solo y construyendo castillos de madera, o hablando, ¡fíjese bien! hablando con sus amigos imaginarios, pero usted seguramente lo tiene frente a la televisión doce horas al día, y en cuanto llegue a la primaria ya se sabrá el catálogo de videojuegos del palacio y se creerá no sé qué súper héroe, ¿verdad? y, entonces, ¡cuáles amigos imaginarios!
- Es que, usted sabe...
- ¿Cómo es su vida sexual, señora?
- ¿Mi... mi vida sexual? Pues... no me quejo, doctor.
- Si no se queja es porque no sabe cómo, mire nada más cómo este hombre envejece en detrimento de su futuro, ¡ja! Satisfactoria, mangas. A mi no me engaña, usted anda por ahí muy cómoda desquitando su frustración sexual con Manuel. Ya me lo imagino a sus doce años: bien peinadito, sus libros acomodados alfabéticamente en su mochila y usted revisándolo todas las noches antes de dormir porque no tolera su propia situación, olvídese de la emocional, la sexual. Yo sé, señora Alcántar...
-Jiménez, doctor.
-Señora Jiménez, todos sabemos lo difícil que puede ser estar solo por algún tiempo, ya usted sabrá si estar de acuerdo conmigo o no.
-Bueno, pues no es fácil, doctor.
-Dígame Miguel que ya no estamos para esos tratos, Lucía.
-Flor.
-Ajá... la cosa es que no nos olvidemos de tu hijo, porque mira nada más qué ternurita. ¡Todo lo que hay que hacer por el beneficio de sus hijos! Manuel, voltea, Manuel, agú agú ñaca ñáca.
-¡Miguel!
- ¡Doctor Miguel! Mande.
-No que no hiciera eso, que codependiente con babero y blablá
-Es diferente. Tú eres su madre y yo soy como su amigo que lo cura; conmigo lo ve como un juego; seguro en tu casa cree que se llama Gúgu o algo así. La verdad sea dicha, requiere una dosificación del dialecto ese más regulada y repartida entre varias figuras adultas, sino ya lo puedo ver gateando hasta los seis años de menos. ¿Todavía le das mamila?
-N... no siempre.
-No siempre, no siempre. Mira nada más, Flor, qué fácil te escapas. No siempre. ¿A veces todavía le das teta?
-Aaaa mgm mgm mgm
-Ándale, pregúntale que qué tiene, ruégale para que se calme y que no se te olviden las caras chistosas y las cosquillas. A ver si cuando trabaje su jefe le da de comer en la boca y le calienta sus camisitas para que no se enferme.
-Ash. Se espanta cuando la gente alza la voz, Doctor Miguel.
-Ah, conque se espanta con los ruidos.
-No, digo que...
- ¡AAAAAAH, MIRA, MANUEL, AAAAAAH, SOY UN CHANGO, AAAAHHH!
- ¡Uaaaa!
-¡Ave María purísima, Doctor Miguel! Deja de jarate los pelos.
-SOY UN CHANGO, FLOR, ESO HACEN LOS CHANGOS Y CHILLAN ¡UH, UH, UH! Y SE RASCAN LAS NALGAS Y SE HUELEN. ASÍ, MIRA, ¡UH, UH!
-¡Uaaa, uaaa!
-bájate del escritorio, por lo que más quieras.
-HASTA QUE DEJE DE LLORAR ¡UH, UH!
-¡Uaaa!
-Doctor ¿está bien?
-Sí, ¡UH, UH!, Carlos, pero dígale a todos mis pacientes que hoy ya no podré atenderlos, ¡UH! este caso requiere de mi total atención.
-Si usted lo dice.
-Y traiga un six de coronas por favor y un café para mí. ¿Tú no quieres nada, Flor?
-No, muchas gracias.
-Sería todo, Carlos, por favor cierra la puerta al salir.
-Cómo usted diga.
-Mira, ya dejó de llorar. Ahora sí, todo a su lugar. ¿Quieres una paletita, Manu?
-¡Manuel!
-¡Babué, Babué!
-¿Ya viste cómo es molesto?
-Porque tú no escogiste el nombre.
-Pero me importa su futuro, y su presente no puede quedarse así.
-Aquí tiene el six y el café, Doctor.
-A la otra toque la puerta si no es mucha molestia, Carlos, pudimos estar en medio de una cirugía mayor aquí, y esas no son maneras.
-Usted dispense.
-No se preocupe, ahora salga y cierre de nuevo. Ya se puede ir si quiere.
-Hasta mañana, Doctor, que descanse. Hasta luego, señora, compermiso.
-Hasta luego.
-¿En qué estábamos? Ah sí, las cervezas de Manuel.
-¿De Manuel? ¡Eso sí que no, cerveza ya es demasiado!
-Ba, be, bu.
-Flor, te voy a tener que pedir, no quería hacerlo, la verdad, pero te voy a tener que pedir que dejes de ser tan mojigata. Mira a Manuel, ¿crees que se lo merece? Hoy le prohíbes la cerveza y mañana ¿qué? Si sigues tratándolo así vas a tener que corretearlo para que no se caiga o, mejor aún, cargarlo, y ya más grandecito vas a tener que prohibirle que tenga novios.
-¡Dios no lo quiera, Doctor Manuel!
-¡Ya ves! Proyectas ese deseo enfermizo por tu hijo en mí. ¡Dios me libre de tu yugo, Flor! Debería darte mucho miedo.
-¿Qué puedo hacer, Doctor Miguel? No quiero que mi hijo se...
-¿Se haga homosexual, Flor? ¡Dilo, dilo, homosexual!
-¡No, eso jamás! ¿Qué puedo hacer?
-Aá
-Puedes darme el beso más pedagógicamente correcto que jamás has dado, pero apúrate si que aún tiene sentido. Por tu hijo. Y tú, Manuel, míranos de cerca, hazlo por tu propio bien.
-Ca, bobó
-Pero nada más un besito, porque así como lo ves tiene papá.
-Y yo señora, pero esto es por tu hijo y su educación moral. Mira a tu hijo mmm crecer mmmás sano que todos los otros mmmniños.
-¡Todo lo que una tiene que hacer por su hijo!

sábado, 7 de marzo de 2009

¿Arte para todos?


[...] porque también la caricatura monumental es un arte.
Benito Pérez Galdós.


Sí, mirar arte en museos le da un aire solemne a la actividad, pero a la vez pareciera resguardar a las obras del paso del tiempo. Pensar que bajo un techo que ilumina con luz tenue, sobre paredes firmes, decorando pasillos de acceso restringido, las obras de arte no sufrirán el desdén de la memoria colectiva, es un poco quisquilloso y optimista. Por otra parte, sacarlo a la vista de todos tampoco incrementa las posibilidades de que permanezca en ella.
Sin embargo, al ver una escultura sobre una banqueta cualquiera o una exposición al aire libre, tal como las bancas o las vacas en Paseos de la Reforma, uno quisiera que el aire no maltratara su pintura, ni la indiferencia de la gente sus acabados. Tal vez estoy exhibiendo sólo mi forma de sentir frente a este suceso, pero qué importa si es así, ahí estuvieron las vacas sobre una de las avenidas más transitadas del Distrito Federal para beneplácito de quien quisiera admirarlas. Y si no fueron las vacas, pudieron haber sido bancas estilizadas, si no, esculturas de Dalí en una plaza comercial. En estos lugares la gente puede hacer lo que quiera de ellas: señalarlas, criticarlas, contemplarlas, comentar sobre la técnica usada, hacer chistes, hasta ignorar cada una de las letras dispuestas en las placas de información que (no) adornan las bases sobre las que reposan las esculturas.
¿Arte para todos? Para algunos en el mejor de los casos, por no decir para los menos. Arte frente a la academia que le ha dado su lugar. Arte frente a los ojos de los versados en los temas. Arte para los artistas y sus egos ¿Arte para todos? Poner la obra al alcance no parece ser suficiente para llenar de significado esas pocas palabras, parece quedarle chico el traje a la realidad.
Me viene a la mente una caricatura política en la que el expresidente Vicente Fox, caminando por un pasillo, escucha salir de un altavoz <<2+2=5>>, entonces, indignado ante tal falacia, manda que se sustituya ese altavoz en el acto.
Quizás la costumbre y la repetición se encarguen de convencernos de que, en efecto, 2+2=5, de que el arte nos hace mejores personas, de que la contemplación de la obra nos enriquece culturalmente y de que el asombro es natural y es el único detonante de la curiosidad, de que todos somos iguales y tenemos las mismas oportunidades, de que al menos tenemos arte y artistas dispuestos a salirse de la competencia implícita en el mercado para mostrar su trabajo a quien decida verlo. Entonces, bien adecuados, podemos aceptar que 2+2=5.
Dudo si la educación ofrecida y predicada a los cuatro vientos pueda generar interés por la obra en la media de la población. Imaginemos a miles de familias preocupadas por “salir adelante” y “prepararse para el futuro” -que ya se no ha anunciado de muchas maneras: es paupérrimo, difícil y sin seguridad laboral ni prestaciones- caminando por Reforma:

-¿Ya viste hijo? Estas vacas que decoran la avenida son el resultado de muchos artistas plásticos de todo el mundo - diría el bien informado padre.
- Sí papá, es menester que nosotros, los jóvenes, promesas de un México por construir, estemos enterados de todo lo que acontece en nuestro país, desde la política hasta la economía, procesos electorales y ¿por qué no? incluso del arte nacional e internacional. De algo tenemos que hablar ¿no crees?
- Claro que sí hijo -respondería sacudiéndole el cabello, como diciéndole “campeón”-. Ahora vamos a Plaza Loreto, que nos esperan algunas esculturas de Dalí y una réplica en acero de “El pensador” de Rodin.
- ¡Yupi! ¿Podemos ir con mamá? Ella sabe mucho del arte europeo del siglo XX. Qué bueno que se titulo de técnica en refrigeración desde joven, sino no hubiera podido tener tiempo para estudiar en la Academia San Carlos
- Claro que sí, hijo, claro que sí. Dios bendiga al Conalep.

No se trata de agredir flagrantemente al mundo por ofrecer la posibilidad de realizar estudios técnicos o por no ofrecer posibilidades distintas. Se trata de no querer cambiar el altavoz y hacer que el arte llegue a todos porque lo entienden como arte.

viernes, 27 de febrero de 2009

Palabras sucesivas


"Por más alta que sea una montaña, no sobrepasa su propia cúspide."
Roberto Fontanarrosa

Quiero pensar que no soy el primero en contestar directamente al señor Fontanarrosa, porque me resultaría agradable pensar en la cantidad de gente aludida, provocada y encausada a hacerlo por medio de los recursos más bajos, en esa gente capaz de responder por sí misma a tal escrito. Por supuesto, el argentino menciona reiteradamente a lo largo de su texto tal intención provocativa, incluso solicita al lector no esperar ética alguna y lo finaliza con una suposición de lo más pretenciosa. Además, a su texto Palabras iniciales pareciera circunscribirse un mundo vil, lleno de competitividad, de imposición ante el otro, de deseos por anteponerse histórica y canónicamente a los demás escritores usando sus libros. Y es verdad que casi todos estos elementos abundan en ese mundo real al que se refiere cuando habla de la grúa llevándose el auto o el regaño de una mujer a su marido. Supuestos veraces. Todos.
Sin embargo, lo que llama la atención al terminar de leer el texto no es la cantidad de elementos que toma en cuenta para argumentar lo que sea que argumente de manera concreta, sino los recursos estilísticos, las licencias tomadas por el autor que se sabe autor, la soberbia -que aun conociendo el trasfondo humorístico del personaje que fue Fontanarrosa resulta pedante mas que satírica-.
Muchos han sido los falsos modestos que han llenado el mostrador de las librerías. Si no es Woody Allen, es Monsiváis. Eso no importa, la crítica que se menciona y termina sin resaltar uno de los puntos importantes del texto es, más bien, la del escritor inmerso en un mercado. En el momento en que afirma “El lector no es mi amigo. El lector es alguien que le debe comprar el pan a mis hijos leyendo mis libros.” podemos esperar un producto más que literatura; un best-seller salidito del horno con la receta de siempre:

* Cuento exitoso
Rinde 1 porción
Ingredientes:
1 Pluma
1 Hoja o las que se requieran para el cometido
1 Personaje principal en un conflicto inmediato o con una historia que contar
1 o 2 Enseñanzas morales (1)
Lenguaje coloquial, frases ingeniosas, chistes prefabricados(2) y ofensas al gusto (del mercado, por supuesto)
1 Final abrupto y cerrado (por eso de la sorpresa)
Autocrítica y autorreferencialidad al (propio) gusto
Preparación:
Una vez extendido el papel, tome la pluma con su mano satírica y escriba a su personaje en una situación atractiva. Todo deberá ser narrado en un lenguaje coloquial y lo más actual posible, incluso las reflexiones sesudas y la mención de sus autores predilectos. Endulce gradualmente con los chistes prefabricados, pero no se confíe de los resultados, revuelva y pruebe constantemente conforme se vayan agregando. Es preferible que los chistes estén en boca del personaje. Si a ojo de buen cubero los nota un poco forzados, está permitido que los demás personajes se rían. Alterne poco a poco las frases ingeniosas(3). Los otros personajes también pueden sorprenderse, incluso pueden alabar al principal y sus reflexiones sesudas. Por otro lado, las ofensas van muy bien al principio, después del título es uno de los mejores puntos para colocarlos, pues llamará la atención.
Ya que el personaje se halla justo en el meollo del problema o de su historia, puede hacer uso de su propia bibliografía como autor. Un nombrecito por aquí, otro por allá, disciplinas artísticas y comparaciones, etc. En este punto puede olvidarse de los chistes prefabricados y darle cabida a un par de ofensas seguidas del asombro necesario(4). Bien puede terminar su relato en este momento.
Para la presentación se recomienda usar tipo de letra Times New Roman en 12 puntos, doble espacio y justificar el texto. Los demás elementos, como el epígrafe, notas al pie, bibliografía y demás, son opcionales, junto con la autocrítica y la autorreferencialidad.

La literatura no es siempre académica, ni eternamente popular. Claro que es crítica, carnavalesca, divertida, inteligente, escrita y muchas cosas más. En todo caso, si “El lector finge. Finge erudición y, quizás, interés.” lo propiciamos con el texto. Si no podemos esperar un “lucha limpia“, es por lo determinante que es el mercado. Adjudicarse esto como decisión propia es mera soberbia, del mismo modo que sería adjudicarme la iniciativa de la primer respuesta.
Una de las observaciones más desagradables que se muestran, aparte de la pedantería ya mencionada, son las categorías en que encierra tanto al escritor como al lector, llamados maricones, poco viriles o indignos, aleatoria y arbitrariamente. Juicios de valor evaden la sugerencia para presentarse como un intento de ruptura injustificado. ¿Que hace “mierda pura” al inicio de Cien años de soledad, la mera autoridad moral y crítica que se confiere el autor a sí mismo? Pretensiones pueriles. Todas
.
Notas:

1] Éstas las puede encontrar en su propia familia. De ser necesario, puede recurrirse a programas de televisión abierta o a la cartelera cinematográfica infantil del verano.
2] Parece increíble, pero también los podemos encontrar en la televisión.
3] Siempre es conveniente anotar estas frases en el momento en que se le ocurran. Para ello recomendamos llevar consigo una libreta y una pluma.
4] Habrá ocasiones en que deberá reforzar la sorpresa con sus personajes. El público puede ser exigente.

sábado, 14 de febrero de 2009

Una ventana

Una mesa es un lugar muy solitario cuando se está en compañía de una gran ventana que mira hacia el jardín. Esto se vuelve mucho más evidente cuando la mesa está sobre la banqueta y la ventana mira hacia un jardín al que no se puede entrar, además de poseer barrotes de acero que nos lo prohíben. ¿Por qué tener paredes con ventanas fuera de la casa? Esa misma lógica capaz de resolver esta pregunta puede ayudarnos a resolver el enigma de las puertas que no llegan a ningún lado. Uno debe tener siempre un lugar que observar, siempre. Tal vez sea eso, la necesidad de buscar un objeto que obsesione a nuestros ojos. La puerta puede obsesionarnos también. Todo está permitido si la razón lo avala, sino lo avala, estará permitido por cualquier otra institución que la razón no conozca.
Tengo una ventana y una mesa colocadas una frente a la otra justo en el corazón de mi casa. La mesa guarda una distancia prudente con respecto a la ventana para mitigar la sensación de amplitud entre el jardín y yo. Si toda esa amplitud entre dos puntos se puede recorrer sin encontrarse con persona alguna, y peor todavía dentro de la propia casa, la soledad se enfatiza. Entre la ventana y la mesa hay un solo sillón por pura prudencia.
En el jardín crecen rosales, cursis rosales embadurnados con luz o sombra dependiendo de la hora en que decida mirarlos. La sombra me deja imaginar lo que la luz me permite ver para imaginarlo sombreado. El conflicto está delimitado por la ambición, pero confrontado por la realidad aparente. Decidí colocar un reflector sobre el rosal todas las noches de una semana, la siguiente semana pondré un cobertizo.
El cobertizo ha sido un éxito. Pocas cosas convierten la vista en algo inútil. Prefiero la sombra a todas las demás. Las demás están en todas parte. Una de esas partes ha sido mi sala, donde sólo un sillón separa a la mesa de la ventana desde donde se puede ver el jardín. No siempre, pero aquí cupo mucha esperanza.
Esperanza es un término usado sin criterio. Como las puertas que no llegan a ningún lado. Quizás eso es la esperanza: una puerta que no llega a ningún lado pero obsesiona a los ojos y los vuelve inútiles.
Junto a la mesa que está sobre la banqueta desde donde acostumbro mirar el jardín de mi vecino hay una puerta que no da a ningún lado. Algo me hace pensar en un criterio usado para colocar esa puerta específicamente en ese lugar. El corazón de mi casa esta colocado sin criterio. Parece ser una puerta que da a ningún lado.
Mi vecino carece de criterio, lo que exalta su soledad. ¿Qué necesidad hay de poner puertas que no dan a ningún lado y ventanas en una casa sin jardín ni rosales?
Parece que el cobertizo se ha disfrazado de esperanza. Sin embargo, hay un criterio que puede aclarar esto. Lo claro es bueno. No hay nada más claro que el acero para ser claro. La soledad decoró a las ventanas con acero y las puso junto a puertas que no permiten el acceso a ese jardín con luz y sin rosales. Qué claridad hay detrás del acero. Después del acero hay claridad. Sin imaginación, pero con jardín.
Lo olvidé, la mesa tiene sobre sí un par de tazas vacías y varias sillas alrededor. Qué soledad tan concurrida y esperanzada.
Por la ventana asoma mi vecino. Lo invito a tomar asiento a mi lado, pero coloca, a manera de rechazo cortés, su propia mesa con sus propias sillas y señala la puerta. Qué descaro.
Con la misma soledad nos servimos a veces té, en otras ocasiones un poco de café, para mirarnos sin rencor. El rencor nos lo brinda la compañía mutua, cuando la tenemos. Siempre nos acompañamos al mismo tiempo, claro. Eso propicia el rencor siempre al mismo tiempo.
Un día vino hasta su ventana y simuló tener flores, pero terminó regando su sillón. Reí mucho, pero me acordé de otro día en el que quise tocar la puerta de mi casa desde adentro para simular visitas.
Es probable que el enigma de las puertas que dan a ningún lado sea imposible de resolver. El corazón de mi casa queda igual, pero todavía tiene ventana. Claro como el acero, claro.

domingo, 8 de febrero de 2009

Sobre danza aérea

Me complace aceptar la renuncia del ser humano a la tierra bajo sus pies. Que el sustento sea otro, quizás aire y tela, para hacernos la ilusión de que hoy por hoy tenemos menos ataduras y poseemos lo liviano del viento para nuestro regocijo. Y pienso esto sin lugar a dudas porque me resulta agradable contemplar la similitud entre las personas que han decidido asirse de nuevas herramientas, que amplíen sus posibilidades motrices, y las aves en cautiverio. Si algo hay de anhelo y esperanza en ello, imagino, son los mismos que rondan el ambiente de cualquier aviario: los de suspender con plena libertad la relación que mantenemos con el suelo.
Y conseguirlo no es precisamente difícil, ni promete ser exactamente duradero. Hay una inherencia del hombre a su medio que lo mantiene unido a pesar de su renuencia, sin arrebatarle por completo la independencia que busca, e incapaz de darle más que atisbos de ella, justo de la misma manera en que el pelicano está condenado al aire, pero tienta el mar en sus constantes arremetidas o camina por la costa. En cualquiera de estos casos, si es aire, tierra o agua no importa. Son los lapsos breves de sustitución de medios y reconocimiento del nuevo entorno el motivo de un placer que satisface la ansiedad de conocer lo otro. Sólo eso. No se trata de un intercambio irrevocable, sino de una exploración de lo que nos es completamente ajeno. ¿Será el espíritu, una vez satisfecho el cuerpo, insaciablemente curioso? Quizás el cuerpo anda por el mundo siendo alma que también busca alimento y por ello el viaje se torna necesario, aun cuando se dé sólo a unos pocos metros de altura.
Si veo en las personas que se contorsionan en el aire tomadas de una tela gente con la ambición natural de aspirar a lo distinto, con la finalidad de poseerlo, no puedo actuar de otro modo: me llevo la euforia mitigada de un sueño inasible transformada en la sonrisa que persiste durante el viaje.

lunes, 2 de febrero de 2009

Bitácora

"Ya ves que para el mar no hay distancias"
Anónimo
Hoy no quiero hablar del mar. Si algo quiero hacer hoy es escribir un texto que no tenga que ver con su epígrafe para pensar que existe una cosa sin sentido, aunque sea de manera virtual. Ya sé, podrá decirme cualquier persona, y acertar, que si no hablo de él y lo pongo justo en la parte más alta del texto y alineado a la derecha como un epígrafe muy bien portado, algún sentido deberá que tener (cualquier acto en sí es un mensaje). Me dirá también que no es posible destrozar la causa primera de las cosas en un arrebato caprichoso lleno de ignorancia. ¡Ya está bueno! ¡Ya tuve suficiente de sus argumentos! Vamos a hacer una cosa:
1.- Olvidémonos del epígrafe que está colocado en donde debe ir el epígrafe.
2.- Coloquemos ese mismo texto aqui bajo:
"Ya ves que para el mar no hay distancias"
Anónimo
3.-Ya no quiero que sea un epígrafe. Si lo ponemos ahí donde está, ha dejado de serlo.
4.- ¡Carajo! Ahora he construido una cita que no me sirve para nada. Bueno sí sirve, ya dejó de ser epígrafe. A veces las cosas sirven para que una cosa pase a ser otra (por ejemplo un castigo ayudado por la costumbre o la libertad de expresión ayudada por la televisión).
5.- He construido un método desepígrafizador. Tomen nota:
a)Tome un texto cualquiera e insértelo en la parte superir de su hoja alineado a la derecha y por debajo del título.
b)Esfuércese en quitarle todo sentido a su texto en relación con su protodesepigrafizado fragmento de texto. Hago hincapié en esto: todo sentido. Hable de algo ajeno al tema; trate de no ejemplificar nada con él; no efatice argumento alguno; de ser posible, póngalo en otro idioma para que carezca de sentido a los más. Y por último:
c) En caso de que no funcione, pensemos en esto: El epígrafe significa algo y contiene un texto DIFERENTE del hallado en el cuerpo restante de texto. Por lo que propongo este método radical:
"Ya ves que para el mar no hay distancias"
Anónimo

"Ya ves que para el mar no hay distancias" Anónimo "Ya ves que para el mar no hay distancias" Anónimo "Ya ves que para el mar no hay distancias" Anónimo "Ya ves que para el mar no hay distancias" Anónimo "Ya ves quepara el mar no hay distancias" Anónimo "Ya ves que para el mar no hay distancias" Anónimo "Ya ves que para el mar no hay distancias" Anónimo "Ya ves que para el mar no hay distancias" Anónimo "Ya ves que para el mar no hay distancias" Anónimo. "Ya ves que para el mr no hay distancias" Anónimo. Afectuosamente,

"Ya ves que para el mar no hay distancias"

Anónimo.


Lo hemos conseguido: derrocamos al epígrafe. En la siguiente entrega de "Bitácora" atentaremos contra la dedicatoria. Afectuosamente,
"Ya ves que para el mar no hay distancias"
Anónimo

domingo, 1 de febrero de 2009

Palíndromos propios y ajenos (se actualizará pronto)

Propios:

Amar, deseo ese drama 

***

A la roña añórala

***
 
Hada: láteles alada ya, háblale a mayo. ámale, él ama. Hoy ama el alba allá. Dala. Sé letal, Hada.

***
 
O de como cedo
a coral la roca
la nota a la amada dama atonal

***

Ajenos:

Asirnos a la luna anula la sonrisa (Chewbeto)

***

Acá Cela vale caca

***

Anita la gorda lagartona no traga la droga latina (Sabiduría popular)

***
Oì corolas, reza ser sal o rocío (Denisse Navarro)

***

Ódiola (Natalia bonita): ¡Odín atrone tan urna-toro, oro tan runa! Tenor tan ido a tí no baila tan al oído. (Alfonso Montoya)

***

Odio la luz azul al oído (Rubén Bonifaz Nuño)

***

Roma ni se conoce sin oro ni se conoce sin amor

sábado, 31 de enero de 2009

En defensa de los albinos

Hace unos días encontré en un periódico (prefiero no decir el nombre de la publicación) una nota de lo más interesante: MUEREN DOS A MANOS ROSADAS. Bueno, está bien, no era interesante en sí, era morbosa, lo acepto. De cualquier manera la nota exaltaba las MANOS ROSADAS, lo cual me pareció una estrategia de mercado muy cuestionable, incluso para esa publicación amarillista. Aun cuando uno esta acostumbrado a ver titulares de camioneros asesinos, choques “de película” y demás sucesos reinterpretados, ponerle el mote de asesino a una minoría tan minoritaria como los albinos, me parece de lo más bajo.
Al leer la nota, descubrí que el asesinato había sido premeditado y el “muertito” tenía escrito “imbécil” por toda la cara. Aparentemente, el “afectante (sic)“ perforó el depósito del aceite al automóvil de uno de los “afectados”, cuyo nombre se reservó el periodista, y pudo seguir a la pareja desde un tal “Puente de piedra” al norte de la ciudad hasta la casa de la señorita primero, y a la del conductor en segundo lugar.
El criminal declara “Nunca me sentí tan ofendido.[...] Ese idiota no nada más me agredió pidiéndome que cuidara su coche, sino que me tachó de imbécil por albino y, encima de todo, el muy cabrón se espantó cuando me acerqué a exigir una disculpa” Parece que le darán de 15 a 20 años y una jugosa paga por los derechos de la historia que Televicine quiere llevar a la pantalla grande con Lucía Méndez, Saúl Lizaso y Héctor Bonilla como “El Albino”. La música estará a cargo de Diego Verdaguer, Amanda Miguel y José José con “El triste“.

Un día largo

Jaime, niño de profesión, había despertado temprano y su jovialidad era notoriamente contagiosa. Sin embargo, su sonrisa hoy se le dibujaba por razones distintas a las habituales. No era el señor Sol iluminando a la ciudad con precisión y alegría lo que le echaba a andar las endorfinas, ni la tibieza de su lecho, que abandonaba puntualmente al amanecer. Era algo que no pudo notar desde la primera vez que despegó sus párpados. Y no pudo porque, a diferencia de otros días, despertó bocabajo con las cobijas sobre su cabeza y un chiflón colándose por entre sus ropajes nocturnos haciéndole cosquillas. Cosa rara, pensó al instante, siempre amanezco boca arriba y tapado hasta el pecho, como se me enseñó para no resfriarme, esto es un desorden. Pero al voltear para incorporarse, se percató extrañado de que el techo sobre su cabeza había desaparecido de la noche a la mañana, sin llevarse las paredes y dejando una carta al lado de su cama que le desdibujó su alegre mueca.
Querido Jaime,
Lamento haber partido tan de sorpresa. No era esta la manera que tenía pensada para decirte las cosas, pero no me quedó más remedio. Me he ido con el Sr. Mistral a encontrarme en algún lugar del Mediterráneo, pues, según me dijo, los techos allá, aparte de guarecer a la gente, regulan su temperatura para entibiar durante el frío y calentar cuando el fresco se hace demasiado. En verdad estoy intrigado con esta técnica europea, quizás pueda regresar siendo el mejor de los techos posibles. No te preocupes por mí; regresaré pronto.
Tuyo,
tu techo.
Pinche feo, musitó en el acto el desdichado. Con la sorpresa todavía en las rodillas, deambuló largo rato alrededor de su cama pensando en una solución, porque una buena caminata siempre es buena para pensar con claridad. Imaginó entonces la posibilidad de seguirlo hasta el viejo mar de comerciantes, pero al poco rato se respondió que él no tenía al Sr. Mistral de su lado, a ese ladrón de techos, para impulsarse de un gigantesco brinco hasta la costa de Libia o Italia... o ¿Siria? ¿España?. ¿Dónde iba a buscarlo? ni siquiera sabía de qué lado del Mediterráneo podría estar. Y un techo tan inteligente como él, que escribe caras de despedida, se puede esconder fácilmente.
Pero una idea le golpeó de súbito en la cabeza y gritó "Compraré uno nuevo".
Con la decisión hecha y la voluntad en las pisadas emprendió el camino hasta la agencia de bienes raíces más cercana, donde una mujer sonriente vestida muy elegante y con rayos deslumbrantes en la cabellera le recibió cortésmente.
-- Buenos días. He perdido mi techo y quiero uno nuevo -dijo con severidad el pequeño Jaime.
-- Me parece perfecto que sepa lo que quiere, joven. Hoy nos han llegado los documentos de tres nuevas residencias en esta zona.
-- No, no me entendió. No quiero una casa, quiero nada más el techo, el puro techo.
-- Pero aquí no vendemos techos, vendemos casas o departamentos, yo no puedo venderle a usted un techo nada más. ¿Quién me querría comprar una casa destechada?
-- Alguien que tenga un techo sin casa, por supuesto --respondió con lógica aplastante el pequeño.
-- Bueno, claro, pero eso no es normal, la gente compra casas con techos para no tener que hacer dos compras. Por eso aquí la vendemos completas. Siento no poder ayudarle.
-- Y entonces, señorita ¿podría indicarme la dirección que debo seguir?
-- Eso depende de adónde quiera llegar.
-- No me importa adónde... -- empezó a decir Jaime.
-- En ese caso, tampoco importa la dirección que tome --contestó la señorita.
-- ... con tal de encontrar un techo --acabó de decir Jaime.
-- Eso es fácil, no tienes más que ir con un albañil.
Todo se aclaró de repente. ¿Cómo no se le había ocurrido mandar a hacer su techo? Uno nuevo y fiel que no se vaya con el primer viento que se cruce en su camino; uno incluso más resistente que lo proteja de todo.
Con fuerzas renovadas se dirigió rápidamente a ver Pedro, el albañil más habilidoso de su colonia. Al llegar a su casa , encontró a Pedro levantado algunos muros para no perder la práctica.
-- Buenas tardes – Jaime miró su reloj que le decía con una sonrisa "ya es tarde"-, sí, buenas tardes. Me preguntaba si usted podría ayudarme a construir un techo para mi casa.
-- Por supuesto, hijo, dame un segundo para derribar estos muros de entrenamiento y me dices todo lo que necesitas.
Así que Pedro, con unos cuantos golpes de su poderosa mano, derribó las paredes frente a los ojos del pequeño que miró sorprendido la hazaña.
-- Bien, hijo, dime qué necesitas –dijo mientras se sacudía el polvo de la ropa.
-- Un techo, pero uno fuerte y fiel en el que pueda confiar y , si es posible, un poco tonto, que no sepa escribir -y de pronto Jaime pudo ver como las palabras del señor comenzaron a tomar una forma extraña que lo dejó sin habla.
-- Muy bien. Vamos a necesitar las vigas más resistentes que tenga a la mano, porque supongo que es para hoy mismo ¿no es así, hijo? Y un techo no se construye con los materiales frágiles con los que se puede construir, por ejemplo, una cama o un buró en el el que puedes poner algunos libros y el periódico. No, hijo, necesitamos tener buena madera que esté a la mano, y eso es justo lo que tengo aquí: buena madera para hacer techos magníficos como el que tú necesitas, hijo. Y para eso tenemos que echar a andar este trabajo, pero ya, al instante sino puede ser que no lo haya terminado para las 9 de la noche y tendrías que pasar frío. Y no queremos eso, no señor, no lo queremos. Pero no te voy a engañar de ningún modo: esto no es precisamente barato, y si un problema tenemos que resolver a la voz de ya es el del varo, hijo, esto no puede hacerse así nada más, necesitamos incentivos; tú para para incentivarme a mí, y yo para estar incentivado, no sé si me doy a entender, hijo, no lo sé. Este tipo de trabajos que son de carácter urgente se resuelven a tiempo con dinero porque hay que pagarle a las manos que trabajan, o no trabajan. No es algo que podamos resolver, lo de tu techo, a menos de que haya una buena cantidad de dinero de por medio. Hay que llevar todos los materiales hasta tu casa entre tres o cuatro trabajadores al menos eso sin contar los gastos de...
Pedro aun no terminaba de hablar cuando Jaime ya había salido caminando del lugar con la cabeza gacha, un poco decepcionado por lo difícil que se había tornado conseguir un techo en estos días. Y nada más de imaginar como pasaría la noche desprotegido del frío su puso a temblar de los pies a la quijada y se abrazó a sí mismo.
Sin saber todavía como resolver el problema caminó por la ciudad gritando "techito, techito, ven techito, techito" mientras pensaba una solución un poco más sensata y se hacía más tarde, hasta que llegó a un parque muy extenso y tomó asiento en una de las bancas cerca de los juegos, donde siguió diciendo con voz suave "techito, techito, ven techito, techito".
-- Si dime -contestó alguien por fin.
Jaime no supo que hacer al principio, nunca había escuchado la voz de su techo y no había pensado en cómo reaccionaría si le contestaban, así que brincó de su asiento sorprendido y comenzó a buscar de donde provenía la voz.
-- ¿Techito? -preguntó con cierto miedo hacía un arbusto.
-- Cáspita, creo que me he confundido. ¿No gritabas “Tachito, Tachito, ven Tachito, Tachito”? -respondió una voz rasposa y con olor a mezcal tras el arbusto, pero Jaime no pudo distinguirlo con tan poca luz.
-- No señor, gritaba “techito”, con “e” y sin mayúscula.
-- techito ¿eh? has perdido tu techo, ¿es eso?
-- Sí señor. Y como no pudieron venderme uno solo y construirlo era muy caro, preferí llamarlo, a ver si me escuchaba y podíamos arreglarnos de alguna manera. Ya no se me ocurre que más hacer, tal vez regrese a mi casa mmm... A mis paredes y duerma muy bien tapado hoy para evitar un resfriado.
-- La vida no es tan dura sin un techo cuando tienes paredes. Nada más te das cuenta de lo amplio que es el mundo, aunque con asomarte por la ventana basta para notarlo. No perdería mi techo, si tuviera uno, para aprender eso.
-- Bueno, no lo perdí, mejor dicho, se fue y me dejó una carta diciéndome que no me preocupara y que regresaría pronto.
-- Y has salido a buscar un techo nuevo.
-- Así es.
-- ¿Y eso te parece lo mejor que pudiste hacer, buscar un sustituto inmediatamente para alguien que te dijo que regresaría pronto?
-- No quiero pasar frío hoy por la noche.
-- Ni yo.
Ya era tarde y Jaime pensó que sería bueno regresar a casa. Así que dejó su chamarra sobre el arbusto y se despidió de Tachito "Adiós, Tachito", le dijo agradecido y "Adiós, ojalá vuelva pronto" le contestó la voz rasposa ya sin frío.

domingo, 25 de enero de 2009

Mariposa

Con su telúrica mirada de abismo y mar se acercó a la copa de un cedro, y posándose súbitamente grácil sobre ella, distrajo mi atención solar. Los coloridos aleteos que la depositaron en el punto más próximo al cenit habían concluido, y observaba lejos.
Horas después, cruzándome con su mirada inmóvil, hacia el fin del día, pudimos contemplar juntos la belleza involuntaria de lo que termina.

miércoles, 7 de enero de 2009

Tienes lluvia

TIENES LLUVIA en las manos
y no te culpo.
Sé de sobra que tienes otras preocupaciones
que la experiencia de la tormenta sobre tu cuerpo íntegro,
pues somos hombres.
Que permanezca de ese modo.
No exhibas tu miedo
-ese autentico miedo- frente a las primeras gotas
por sospechar la fuerza del diluvio que esperas.
Mejor humedece tus manos en agua bendita
o nada en una alberca vestido con el mejor de tus trajes
y ven a contarnos del chubasco, todavía mojado.
Pero no engañes hombre de fe, no es necesario:
habrá quien te crea.